En los últimos años, muchos padres se han sorprendido al descubrir que sus hijos necesitan gafas a edades cada vez más tempranas. La miopía infantil —una dificultad para ver bien de lejos— no solo se está volviendo más común, sino que también está apareciendo con mayor intensidad.
En Clínica Olmo Oftalmología nos encontramos con este fenómeno con creciente frecuencia, y creemos que es fundamental que las familias comprendan qué está ocurriendo, por qué sucede y qué se puede hacer para evitar que esta condición avance.
¿Qué es la miopía y por qué nos preocupa?
La miopía es un defecto refractivo que provoca que los objetos lejanos se vean borrosos, mientras que los cercanos se ven con claridad. Esto ocurre cuando el ojo es más largo de lo normal o cuando la curvatura de la córnea es demasiado pronunciada, lo que hace que las imágenes se enfoquen delante de la retina, en lugar de directamente sobre ella.
En los niños, la miopía no solo puede afectar su rendimiento escolar, su desarrollo visual y su calidad de vida. También puede progresar con rapidez si no se detecta y trata a tiempo. Cuanto más temprano aparece, más posibilidades hay de que aumente con los años y, en casos severos, se asocie a riesgos mayores como desprendimiento de retina o glaucoma en la edad adulta.
¿Por qué está aumentando la miopía infantil?
El aumento de la miopía infantil es un fenómeno global que preocupa a profesionales de la salud visual en todo el mundo. Aunque la genética juega un papel importante —es más probable que un niño sea miope si alguno de sus padres lo es—, los factores ambientales están teniendo un peso cada vez mayor.
El estilo de vida moderno, con muchas horas frente a pantallas (tabletas, móviles, ordenadores) y poco tiempo al aire libre, está contribuyendo directamente al aumento de la miopía. Diversos estudios han demostrado que la exposición prolongada a tareas de visión cercana, combinada con la falta de luz natural, influye en el crecimiento excesivo del globo ocular, que es una de las principales causas de miopía.
En otras palabras, nuestros ojos no están evolucionando al mismo ritmo que la tecnología. Y los hábitos visuales que antes solo tenían los adultos, hoy están presentes desde los primeros años de vida.
¿Cómo podemos prevenir que la miopía avance?
La buena noticia es que existen maneras de retrasar o frenar el avance de la miopía en los niños. El primer paso es la detección precoz. Un control oftalmológico anual, incluso en niños que aparentemente ven bien, puede ayudarnos a identificar problemas visuales antes de que interfieran con su aprendizaje o desarrollo.
Además, fomentar hábitos visuales saludables es fundamental. Se recomienda que los niños pasen al menos dos horas al día al aire libre, preferiblemente con luz natural, ya que esto ha demostrado tener un efecto protector frente a la progresión de la miopía. También es importante limitar el uso de pantallas, especialmente en edades tempranas, y promover pausas visuales cada 20 minutos durante las tareas de lectura o estudio.
En los casos en los que la miopía ya está presente, existen tratamientos específicos para controlar su progresión, como el uso de colirios de atropina a baja concentración, lentes de contacto especiales o gafas con diseños ópticos que ayudan a frenar el crecimiento del ojo. Estos tratamientos deben ser siempre evaluados y supervisados por un oftalmólogo especializado.
La importancia de actuar a tiempo
Cuando se trata de salud visual infantil, cada año cuenta. La visión está en pleno desarrollo durante la infancia, y detectar un problema visual a tiempo no solo evita complicaciones futuras, sino que también mejora el bienestar del niño en el presente.
En Clínica Olmo creemos que la prevención es la mejor herramienta. Por eso, ponemos a disposición de las familias evaluaciones completas adaptadas a cada etapa del crecimiento, junto con un seguimiento cercano y tratamientos personalizados para controlar la miopía de manera efectiva.
En resumen
La miopía en niños está aumentando, y no es solo una cuestión de gafas: es un asunto de salud visual a largo plazo. Factores como el uso excesivo de pantallas y la falta de tiempo al aire libre están acelerando su aparición. Pero con controles periódicos, buenos hábitos y tratamientos adecuados, es posible evitar que la miopía avance.
Si notas que tu hijo entorna los ojos para ver de lejos, se queja de dolor de cabeza, se acerca mucho a la pantalla o ha perdido interés por ciertas actividades, puede ser momento de revisar su visión.
En Clínica Olmo estamos aquí para ayudarte. Agenda su control visual y acompáñalo a cuidar hoy lo que más va a necesitar mañana: su vista.