¿Por qué lloras más en la piscina? El cloro y tus ojos explicados

Te metes en la piscina y a los minutos tienes los ojos rojos, llorando y con sensación de arena. Te los frotas, te los lavas con agua de la piscina (error), y cuando sales siguen escociendo. ¿Te suena?

No eres el único. Es la queja número uno del verano. Y tiene una explicación científica clara: el cloro.

¿Qué hace exactamente el cloro en tus ojos?

El cloro es un desinfectante. Su trabajo es matar bacterias y virus del agua para que la piscina sea segura. Pero no distingue entre una bacteria y la superficie de tu ojo.

Cuando el agua de la piscina entra en contacto con tus ojos, el cloro ataca la película lagrimal que los protege. Esa película tiene tres capas: una lipídica (grasa), una acuosa (agua) y una mucinosa (moco). El cloro disuelve la capa lipídica, desestabiliza toda la lágrima y deja la córnea expuesta.

El resultado es inmediato:

Irritación directa de la superficie ocular
Lagrimeo reflejo: Tu ojo produce lágrima a toda velocidad para intentar lavar el agente irritante. Por eso «lloras» en la piscina
Enrojecimiento por vasodilatación de los vasos conjuntivales
Sensación de cuerpo extraño o arenilla por la pérdida de la protección lagrimal

No es solo el cloro

Hay un detalle que mucha gente desconoce: el olor fuerte a cloro de las piscinas no es solo cloro. Es cloramina, un compuesto que se forma cuando el cloro reacciona con el sudor, la orina, las células muertas y los cosméticos de los bañistas. Cuantas más personas hay en la piscina y peor se duchan antes de entrar, más cloramina se produce. Y la cloramina es mucho más irritante para los ojos que el clorno solo.

Así que si una piscina huele mucho a cloro, no es que esté muy limpia. Es que está muy cargada de materia orgánica.

Riesgos de no proteger los ojos en la piscina

Una exposición puntual causa irritación pasajera. Pero bañarse regularmente sin protección puede tener consecuencias:

Conjuntivitis recurrente, tanto bacteriana como por irritación química
Agravamiento del ojo seco en personas que ya lo padecen
Blefaritis: Inflamación crónica del borde del párpado favorecida por la irritación repetida
Queratitis: Inflamación de la córnea que puede afectar la visión si no se trata
Infecciones graves en usuarios de lentillas: El agua de la piscina y las lentillas son una combinación de riesgo real para infecciones corneales serias

Lentillas y piscina: nunca juntos

Si usas lentillas, no deberías entrar en la piscina con ellas. El agua se queda atrapada entre la lentilla y la córnea, creando un ambiente perfecto para bacterias y amebas. El riesgo de úlcera corneal es significativamente mayor. Si no tienes más remedio que usarlas, al menos usa gafas de natación herméticas por encima, y cambia las lentillas inmediatamente después de bañarte.

Qué hacer si te escuecen los ojos después de la piscina

Lava con suero fisiológico o lágrima artificial sin conservantes durante un par de minutos. No uses agua de la piscina ni del grifo si puedes evitarlo.
No te frotes. La córnea está vulnerable y frotar puede causar erosiones.
Aplica lágrima artificial sin conservantes cada par de horas durante el resto del día.
Evita el maquillaje ocular hasta que la irritación desaparezca.
Si los síntomas persisten más de 24 horas, si aparece dolor, visión borrosa o secreción, acude al oftalmólogo.

La mejor prevención: gafas de natación

Parece obvio, pero es la solución que más gente ignora. Unas gafas de natación bien ajustadas crean un sello hermético que evita el contacto del agua con los ojos. No hace falta que sean profesionales, pero sí que se ajusten correctamente al contorno ocular sin dejar huecos.

Si nadas regularmente, invierte en unas buenas gafas. Tu vista te lo agradecerá.

Tus ojos merecen el mismo cuidado que tu piel > Nora: En verano cuidamos la piel, nos protegemos del sol, nos hidratamos. Los ojos también necesitan su rutina de protección. Gafas de sol, gafas de natación, lágrima artificial y un poco de sentido común pueden ahorrarte muchas molestias.

Si este verano notas que tus ojos no se recuperan bien después de la piscina, o si la irritación se repite una y otra vez, pide cita en Clínica Olmo. Evaluamos tu superficie ocular y te damos pautas personalizadas para disfrutar del agua sin sufrir.